En este 25N desde la Red de Mujeres Verdes Equo reclamamos el fin de todas las violencias contra nosotras, las mujeres, hoy y siempre.
Es una jornada muy simbólica, en tanto que visibiliza la lucha constante del feminismo en pos de una sociedad en la que las mujeres tengamos el derecho de crecer y vivir sin miedo, erradicando las violencias machistas, de una vez por todas.
Son violencias que vivimos a diario, gota a gota, y cuyos funestos resultados se nos ofrecen en forma de asesinatos en los informativos televisivos cada semana, volviendo a poner de manifiesto la necesidad de más y mejores políticas públicas para diseñar un entorno social en el que ser mujer no conlleve ser vulnerada, discriminada, acosada, vejada, violentada o asesinada.
El patriarcado oprime de muchas y diferentes maneras, ejerciendo un crisol de violencias que resultan en daños físicos y/o mentales:
Violencia psicológica: sobre el valor inferior de las mujeres por el hecho de serlo.
Violencia emocional: sobre la capacidad de ser amadas por si mismas.
Violencia económica: en cuanto a la independencia y disponibilidad de bienes propios.
Violencia cultural: porque siempre son más reconocidas las obras y trabajos de los hombres, incluso en ciencia.
Violencia social: que nos fuerza a continuar haciéndonos responsables de los cuidados.
Violencia laboral: porque los trabajos feminizados son peor retribuídos.
Violencia sanitaria: no se estudian los efectos de los medicamentos en mujeres, y faltan referencias y estudios sobre la población femenina.
Violencia mediática: por el terrible acoso en redes y la disponibilidad del porno violento.
Violencia publicitaria: que genera una exigencia continua sobre nuestra imagen corporal.
Violencia xenófoba: La mujer migrante o racializada, sufre doble discriminación.
Violencia de género: la ejercida por nuestras parejas o ex parejas, de hombre a mujer, solo porque pueden y quieren.
Violencia vicaria: la ejercida sobre quienes amamos para hacernos aún más daño.
No nos cansamos de exponer las violencias, no nos cansamos de pedir avances:
Solicitamos que en el ámbito escolar el principio de coeducación guíe y oriente el trabajo con las nuevas generaciones. Para la igualdad real necesitamos equidad, incidir en los varones con una mayor inversión y presupuesto para la educación sexual y socioafectiva, trabajando de manera temprana en las comunidades educativas y en el seno de las familias. La formación debería incluir el desarrollo de nuevas masculinidades, con programas que lleguen al mayor número de niños y jóvenes.
Urge la implantación y consolidación de orientadores y enfermeras comunitarias que ayuden a la detección precoz de las violencias machistas ya desde el ámbito escolar, y que ofrezcan apoyo y sostén en las situaciones que lo requieran.
Pedimos también una mayor y mejor formación para quienes desde las instituciones deben hacer frente a situaciones de violencia de género y al acompañamiento de las mujeres, sus hijos y familiares.
Para las mujeres maltratadas, faltan mayores medios para proporcionarles un hogar temporal, ingresos y orientación laboral y psicológica enfocados a la reinserción efectiva y en buena salud física y mental.
Exigimos que la justicia proteja a menores y mujeres con la contundencia necesaria para no poner sus vidas en riesgo, prevaleciendo el principio de precaución, y garantizando la no revictimización.
En este 25N reclamamos, como cada día, que no haya ni una menos de nosotras, decimos que nos queremos vivas, íntegras, plenas y seguras en cualquier etapa de nuestras vidas, en cualquier momento y en cualquier lugar.